La vestibulitis vulvar consiste en un aumento de la sensibilidad en la zona genital, por lo que ante el roce en el vestíbulo de la vagina o  la penetración (dispareunia) se siente un dolor, considerado tipo crónico.

Las mujeres que lo padecen pueden llegar a reducir sus actividades de la vida diaria por ello, ya que el escozor puede aumentar simplemente con el roce del pantalón al caminar o incluso tras la micción.

La causa de este dolor viene de una irritación en el sistema nervioso, especialmente de las vías sensitivas, pero no se ha determinado su etiología concreta. También puede darse por alergia, cistitis de repetición, cambios hormonales repentinos, virus del papiloma humano (VPH),  sequedad vaginal o incluso por debilidad del suelo pélvico.

Aunque el síntoma más determinante de la vulvodinia es el escozor y picor de la región vulvar, visualmente se puede observar un enrojecimiento notorio de la entrada vaginal y de los labios mayores.

 

CONSEJOS ANTE LA VULVODINIA:

Realizar ejercicios de respiración para la relajación de la musculatura, como los hipopresivos o la reeducación de la conciencia de la contracción muscular.

-Realizar alguna actividad que disminuya nuestro nivel de estrés, ya que la contracción involuntaria de las fibras musculares del suelo pélvico que viene por picos tensionales, puede favorecer al aumento del dolor vaginal.

-Ayuda de un drenaje vulvar bajo tolerancia realizado por un fisioterapeuta del suelo pélvico y uso de INDIBA local, ya que alivia la sintomatología y asistir a la disminución de la inflamación con la que se cursa.

-Evitar alimentos con alto contenido en azúcares, ya que una dieta hiperglucémica favorece que si se tiene a su vez infección como cándidas se quede más residual. Si se padece de forma recurrente infección por levaduras, se recomienda el uso de cápsulas u óvulo para relajar.

Usar jabones especiales de higiene íntima para la disminución del escozor, al igual que evitar el uso de salvaslips prolongados, ropa muy ajustada o tipo de material sintético de las braguitas, que pueden ser irritativos.

-Para la relajación de la zona, existen cremas antiinflamatorias de uso vaginal al igual que plantas medicinales u homeopáticas o anestésicos, que ayuda a insensibilizar la zona ligeramente para que en el coito no aumente el dolor; aunque se aconseja más esta práctica cuando el tratamiento ya se ha iniciado y para comenzar a interiorizar la patología con la pareja, no para evitar el problema.

 

Acude a un especialista del suelo pélvico y al ginecólogo y psicólogo, que podrán ayudarte a que poco a poco disminuyan los síntomas.

FISAREA

 

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